Definiendo Filantropía

Compartir significados es un requisito para la comunicación y para la colaboración. Recuperar un significado común y compartido del término Filantropía es una tarea imprescindible para su promoción en nuestro país. Dejaremos para otras ocasiones el interesante e ilustrativo ejercicio de repasar los orígenes y trayectoria histórica de la Filantropía en diversos contextos culturales.

Es obligado partir del significado etimólogico del término: amor a la humanidad, al género humano, a los demás. La Filantropía conlleva una visión ética del ser humano, de la vida, de lo social y una actitud proactiva y responsable ante el bien común (responsable también en el sentido de dar respuesta, de hacerse cargo). Los componentes emocionales, actitudinales y éticos sitúan el impulso y la acción filantrópica en el ámbito del sujeto, en el ámbito personal, por oposición a las iniciativas corporativas que se estructuran alrededor del concepto de Responsabilidad Social Corporativa y sus diferentes derivaciones. Esto con independencia del trabajo cooperativo, en red o de manera conjunta, que las personas que practican la Filantropía puedan ejercer con una organización más o menos estructurada.

Constatamos, no obstante, que el término ha venido vinculándose, más o menos implícitamente, al factor económico, al dinero como instrumento de acción para contribuir al bien común o a la ayuda de los demás, diferenciándose así de otros conceptos relacionados como el voluntariado o el altruismo. Consecuentemente la reflexión y el discurso acerca de la Filantropía no pueden soslayar tanto el tema de la distribución de la riqueza como la relación entre el interés individual y el interés colectivo o, lo que es lo mismo, los límites y la relación entre lo privado y lo público.

Finalmente, toda acción filantrópica conlleva una intencionalidad de incidir en la realidad para modificarla, una voluntad de transformación. Esta vocación de intervención para el cambio puede limitarse a la ayuda particular a una persona o a una comunidad, a causas de carácter social o a proyectos que persigan un cambio más estructural y sostenible, e incluso a incidir en las causas generadoras de pobreza, exclusión o violación de derechos.

Por lo tanto, podríamos concluir que la Filantropía viene definida por la conjunción de tres elementos, que pueden ser expresados o contextualizados de manera diversa, según el marco conceptual e ideológico desde el que se elabore el discurso, pero que están presentes sin excepción en toda acción de carácter filantrópico:

1. Un sujeto, una persona, con una visión ética y una predisposición a contribuir al bien común y consciente de su situación de privilegio y de la responsabilidad que conlleva esa posición.

2. Un intercambio económico que implica una transferencia de recursos por parte de quién lo posee a quién más lo necesita, bien directamente o mediante proyectos, acciones u organizaciones.

3. Con un objetivo de transformación y cambio social, con una vocación de incidir en la realidad provocando cambios en la misma.

La presencia de estos tres componentes puede delimitar el concepto de Filantropía en una amplia acepción. Aceptar esta “convención” nos abriría dos puertas muy clarificadoras. La primera consistiría en la delimitación de otros significados y términos vinculados a la Filantropía y establecer su relación y vinculación. La segunda comenzar el proceso de disección y clasificación de las diferentes formas de Filantropía…

 

Environmental migrants: the last illusion. Ulaan Baator, Mongoli Alessandro Grassani

1 comentario
  1. [...] mundo que queremos para las generaciones futuras de muchas maneras.  Entre otras, a través de la filantropía y la fiscalidad, dos acciones en absoluto antagónicas, sino sinérgicas y complementarias. Son dos [...]

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